Ayer, en Buenos Aires, Ettiene Lavigne, el director del Dakar no era tan explícito, aún faltan cositas por arreglar, y el francés, hábil negociador, mete presión a las autoridades locales. "Hemos realizado viajes a Angola y Namibia. Es una pista que podría activarse y también se contempla la opción de celebrarlo en el África oriental, entre Túnez, Libia y Egipto. Pero si regresáramos a Argentina y Chile la experiencia de este año nos será muy útil".
David Castera, director deportivo de la prueba, también explica que "los fallos de este año los podemos corregir el próximo". Según informaciones a las que ha tenido acceso este diario, la próxima edición perderá alguna de las primeras etapas en Argentina, mientras Chile tendrá más protagonismo. Y es que la inversión que ha realizado este año el país andino, con la presidenta Michelle Bachelet a la cabeza, ha sido de dos millones de euros, mientras que la repercusión directa ha duplicado esa cifra. Así las cosas, el próximo año Chile tendrá siete etapas, las mismas que Argentina. Buena forma de celebrar su bicentenario ambas naciones. El descanso volverá a ser en Valparaíso y de nuevo Buenos Aires será inicio y final de la prueba. El ministro chileno de deportes lo confirmó en 'El Mercurio': "Hemos aprobado un aumento significativo de la inversión, tal y como pidió ASO. Lo más probable es que las nuevas etapas sean de Copiapó al norte del país. San Pedro de Atacama, por ejemplo, que es un destino turístico que nos interesa potenciar". Por la parte argentina, David Eli, el contacto del gobierno del país con ASO, también muestra su buena disposición: "El Dakar ha sido un éxito y estamos convencidos de que el próximo año se podrá hacer en Suramérica".